martes, 20 de junio de 2017

La raza más peligrosa


Tengo una familia hermosa: un esposo amoroso, un bebé que viene en camino y una mascota muy tierna. Nuestro perro se llama Zeus y todas las mañanas se levanta con nosotros a las 4:30 am a saludarnos con una gran emoción, como si no nos hubiera visto en años. Zeus es fotogénico, amigable, curioso y cariñoso. Casi nunca ladra y siempre quiere jugar con los perros que se encuentra durante nuestros paseos diarios. Jamás ha atacado a nadie. Saluda con efusividad a todos los que nos visitan, y si alguien se despide y se va, incluyendo a las personas que hacen domicilios, Zeus se para en dos patas en la ventana desesperado para verlo partir, como si se tratara de su mejor amigo.

En resumen, Zeus es el perro más tierno, amoroso y noble que conozco. A pesar de eso, debe soportar ataques todos los días por parte de perros y humanos. Incluso hemos recibido insultos. Lo han llamado bestia, monstruo y asesino. Han dicho frente a mí y mi esposo que es un perro horrible y que no deberíamos tenerlo. Perros de todos los tamaños, en especial de las razas favoritas de las familias colombianas como Labrador y French Poodle, han tratado de morderle el cuello mientras sus dueños se ríen o intentan minimizar el episodio. Algunos se molestan aunque su mascota sea agresiva. No los disciplinan ni se disculpan, aunque el asunto podría terminar en un accidente y yo, además, me encuentro en embarazo.  Otros dueños deciden sólo atravesar la calle y caminar por la otra acera, aunque a veces sus perros quieran saludar o jugar con el mío. Hacen esto mientras dicen con aire de superioridad ¡qué perro tan peligroso!

¿Por qué tratan así a un perro tranquilo, amoroso y bien educado? La respuesta es simple y refleja uno de los peores rasgos de nuestra sociedad: prejuicio. Zeus es un Pitbull y según ellos, todos los perros de esa raza son bestias peligrosas. Dicen eso aunque sus perros (Pinscher, Golden, Chihuahua, Schnauzer, etc.) son quienes atacan a otros y ladran e intentan morder a las personas, incluyendo embarazadas, adultos mayores y niños. Pero es Zeus el monstruo. Son ellos quienes sacan a sus perros sin correa ni bozal de manera irresponsable. Son sus mascotas las que tienen historial de ataques y comportamiento agresivo. Pero es mi pitbull el de la raza “potencialmente peligrosa”. Es Zeus el que debe ir con bozal según el nuevo Código de Policía, y el que tendrá siempre la culpa en caso de un incidente, así el otro perro lo ataque primero y su dueño sea el de la tenencia irresponsable.

Somos los dueños de Pitbulls, Rottweileres, Dóbermans entre otros, los que debemos pagar multas y comprar pólizas que aún no están disponibles en el mercado ni están reguladas por el Estado. Somos nosotros los castigados de antemano, aunque usualmente son los dueños de las otras razas los que no se informan, no atienden adecuadamente a sus mascotas, saben muy poco de comportamiento canino y menos de cómo educarlos y disciplinarlos.

Lo cierto es que hay una sola raza potencialmente peligrosa y es la de los dueños irresponsables, la de los humanos prejuiciosos. La raza de los malos ciudadanos que no cumplen las normas, que sacan a sus perros sin correa y exponen a sus animalitos, a las personas y a otros perros. La raza de los amos que no recogen los desechos de sus perros. La raza de personas que traslada a otros su responsabilidad sin aportar en nada a su sociedad. La raza de gente con perros supuestamente “normales” pero que ladran por todo y como son pequeños o “inofensivos” nadie los disciplina, les permiten todo porque son “lindos”, les ponen moñitos y ropa como si fueran personas, y por eso son más tiernos que un pitbull con bozal. Pero en realidad son perros maleducados y agresivos que están estresados y malcriados, que salen a ladrar a cualquier persona o animal y que son maltratados en buena medida por la negligencia de sus dueños. Esa misma raza de irresponsables es la que priva de comida a los Pitbull y los obliga a pelear, creando así la mala fama de toda una raza cuando en realidad solo consiguen que unos cuantos perritos se comporten agresivamente por todo ese dolor y maltrato que sufren.

Esas son las razas potencialmente peligrosas. La de aquellos que condenan de antemano llamando desde el desconocimiento a estos perros como “potencialmente peligrosos” cuando los veterinarios y expertos las denominan razas fuertes, porque no tienen nada inherentemente violento ni agresivo. Esas son las razas que debemos acabar. Porque esas razas no solo generan problemas en el barrio al no recoger el popó o reírse porque su perrito “no peligroso” ataca a otro.

Esa raza también ataca a otros humanos de manera física o verbal. Esa raza es agresiva en el ámbito familiar, no se esfuerza por educar a sus hijos, no participa de las soluciones que requiere su comunidad, apoya la corrupción, culpa a otros, no vota responsablemente, promueve normas injustas, discrimina a los demás por las apariencias, expresa odio contra quienes lo rodean y no tolera las diferencias. Esa raza solo reproduce la violencia, apatía, rencor e irresponsabilidad. Esa raza de ciudadanos se siente con la autoridad para agredir verbalmente a una persona que pasea tranquilamente con su perro y discriminar a un animal sin conocer su comportamiento. Esa es la raza más peligrosa.

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